Adiós Venezuela (o cómo sobrevivimos al cruce de frontera, otra vez)

Gasolina

Una vez más, un cruce de frontera. Y una vez más, un cruce de frontera venezolana. No pensábamos que este cruce podría ser peor que el anterior, en Cúcuta. De hecho, no pensábamos que ninguno podría llegar a ser peor que ese. Pero bueno, los viajes son más que nada, una aventura, y pronto nos daríamos cuenta de lo equivocados que estábamos.

El viaje desde Maracaibo comenzó sin sobresaltos. Compartíamos el taxi con un colombiano que venía de “hacer negocios” y que no paró de hablar de ello con el taxista todo el camino; y con un aborigen Wayúu (etnia de la que no sabíamos nada hasta ese momento). Para que ustedes al menos tengan una idea, los Wayúu son indígenas que habitan toda la zona de La Guajira, tanto colombiana como venezolana. Hablan su propio dialecto, y las mujeres se pintan y visten de una foma muy colorida, con largas túnicas, sueltas y estampadas. En nuestra próxima parada en Colombia veríamos a muchos más de ellos.

El hombre Wayúu, se llevaba con él kilos y kilos de arroz, harina y fideos. “Están más baratos acá” me dijo sin que yo le preguntase, al ver mi cara de sorpresa por tanta mercadería. ¿Sería legal pasar eso por la frontera? Realmente lo dudaba.

Arrancamos el viaje, y el paisaje comenzó a tornarse más desértico. Pastos bajos era lo que abundaba alrededor, y cada tanto se veía el mar a nuestra derecha. La vista era una mezcla de desierto con mar, bastante surreal. Cada tanto algún Wayúu asomaba al costado de la ruta, y a medida que nos acercábamos a la frontera, más poblado se notaba el camino. Muchos asentamientos, y muchos chicos, sentados en botellones y bidones de lo que yo creía era gasolina, se ubicaban al costado de la ruta. Algunos tenían carteles con el precio por litro, bastante más caro de lo que habíamos visto en Mérida. Pero sin duda, mucho más barato que en el país vecino.

Guajira

Así es La Guajira, hogar de los Wayúu.

Guajira

Guajira colombiana.

Después de haber pasado por varios de estos puestos de venta, nos detuvimos en uno, y un chico sale de una casilla con un bidón y una manguera de plástico. Cómo si fuese moneda corriente, el “¿Se lo lleno?” salió de su boca sin siquiera saludar al taxista. “Sí, pero del otro lado” Contestó nuestro conductor. ¿Del otro lado? ¿Qué otro lado?, pensé yo. Miré a alguno de los acompañantes de viaje, y finalmente me animé a preguntar.

“¿Qué están haciendo?”-Pregunté al aire, esperando que alguien agarre mi pregunta, y me devuelva una respuesta

“Llenando el otro tanque”- Me contestó el “business man”

“¿Tiene dos tanques?”- Repregunté

“Sí, para vender del otro lado de la raya”- Me volvió a contestar (ellos llamaban “raya” a la frontera)

“Ah”-Atiné a decir.

Ok, así que no solo íbamos a traficar mercadería, sino que también gasolina. Genial, que bueno todo esto. ¿Y si los descubren? ¿Quedaremos pegados? ¿Nos meterán a todos presos? ¿Si nos hacen pagar una multa?. Miles de interrogantes  se me venían a la cabeza. A nadie parecía preocuparle, ni siquiera a Vero. Estimo que no comprendía la gravedad de la situación, lo que en ese momento me pareció mejor, así que no comenté nada con ella.

Guajira

El mar es muy distinto al Caribe en La Guajira

Seguimos viaje y finalmente empezamos a observar presencia policial. La policía en Venezuela tiene muy mala fama, y cara de pocos amigos. Todos nos recomendaban no acercarnos a ningún policía, cosa que cumplimos a rajatabla en nuestra estadía en el país bolivariano. Este sería nuestro primer y último contacto con los oficiales venezolanos. Y llenaría nuestros peores miedos.

Gasolina

El precio de la gasolina es muy bajo en Venezuela y muy alto en Colombia. Ideal para el tráfico.

“Bueno, ahora nos van a pedir 20”- Dijo el taxista. Instantáneamente los dos pasajeros sacaron 20 bolívares cada uno, y se lo dieron al conductor. Llegamos hasta un primer control policial, el taxista, saludo, depositó 40 bolívares en la mano del oficial que lo paró, y seguimos camino.

“¿Eso fue una coima?”-Me preguntó Vero por lo bajo.

“Creo que sí”-Le dije casi sin mover los labios de los nervios. La situación era cada vez más tensa. Los controles policiales se mezclaban con controles militares, y había muchos, muchísimos. A los buses los paraban a todos, y la revisión era más exhaustiva (al menos eso parecía). A esta altura ya no sabíamos que hubiese sido mejor, si tomar un taxi como hicimos, o el bus.

Paramos en un puesto de migración, ubicado en la mismísima nada, para ir a pagar el impuesto de salida. Los otros pasajeros no tenían que pagarlo, ya que los que vivían en localidades cercanas a “La Raya” estaban exentos de hacer el trámite. Lo hicimos rápido y nos volvimos a subir al taxi. Queríamos más que nada que este viaje de terror se termine.

Desierto

El paisaje me hacía recordar al Desierto de La Tatacoa, aunque sin los cactus.

Desierto

Y sin ese cartel

Desierto

Esta si se parece del todo! 🙂

Llegamos finalmente al cruce. Otro control policial se acercaba, y otros 40 bolívares se deslizaban de la mano del taxista al policía. Esta vez nos pidieron los documentos a todos. El oficial devolvió las identificaciones del conductor y de los dos hombres. Pero se quedó con nuestros pasaportes. Los miró detenidamente y nos miró. Luego de un rato soltó sus primeras palabras

“Así que de Argentina. La Argentina de Messi, Maradona”- Dijo, haciéndonos recordar lo molesto que es tener que responder con cara de “’¡Qué original tu comentario!” frente al típico cliché futbolero.

“Sí”- Contestamos con la risa más creíble que pudimos lograr. Me imagino que desde afuera no se vio para nada sincera.

“Y díganme, ¿Ya estuvieron en Colombia?”- Preguntó con tono misterioso

“Sí”- Respondimos al unísono, mientras cruzábamos miradas de temor y desconcierto. ¿Qué quería este tipo?

“Ah, ¿y sí les gustó?”- Quiso saber, con un tono amable más falso que nuestra risa.

“Sí”- Contestamos casi como máquinas

“Ah, y que prefieren entonces ¿Colombia o Venezuela?”- Soltó mostrando una sonrisa.

¿Qué era esa pregunta? ¿Una especie de chiste? ¿Una pregunta sin más? ¿Pura curiosidad? ¿Y qué contesto?. Vero se quedó pálida y callada. Yo sabía que algo había que contestar, pero no tenía idea de qué.

“No, la verdad no sé, los dos países son muy lindos”- Solté intentando escapar de la situación. El policía me miró y miró mi pasaporte. No parecía satisfecho con la respuesta.

“Pero supongamos que tienes que elegir una nación, y que de ello dependiese tu vida. Supongamos que tienes un arma en la cabeza y te dicen ‘Colombia o Venezuela’, ¿Qué eliges?”- Preguntó mientras sostenía nuestros pasaportes bien cerca de la ventanilla del taxi.

No podía creer lo que estaba sucediendo. Me quedé paralizado, sin palabras. ¿Realmente me preguntó lo que me preguntó? La miré a Vero y estaba igual de atónita que yo.

Sabía que todo eso era un abuso de poder. Un policía se estaba divirtiendo a costa nuestra, y nosotros estábamos a merced de su sentido del humor y de que le caiga bien una respuesta a una pregunta que no podría haber sido más retorcida y capciosa, considerando la situación en la que estábamos. Él podría hacer lo que quisiese. Literalmente tenía nuestro destino en sus manos. Y se notaba que estaba al tanto de ello.

Si digo Venezuela, probablemente sea lo que el hombre quiere escuchar, ¿pero si en realidad es una trampa? ¿Si él es colombiano? ¿O si le gusta más Colombia? ¿O sí no me cree? Todo eso cruzaba por mi mente como rayos fulminantes que me quemaban las neuronas.

Hasta que de pronto se me ocurrió:

“La verdad es que no podría decidir, yo me quedo con Argentina”-Le dije, esbozando una sonrisa. Vero adhirió a mi respuesta asintiendo con la cabeza.

El hombre nos miró por un rato, volvió a ver los pasaportes y se llevó la mano a la cara como tocándose la frente. El aire se cortaba con cuchillo. Finalmente dijo:

“Ah, muy bien. Está bien. Que tengan un buen viaje”. Nos devolvió los pasaportes y abrió el paso. El taxi aceleró y entramos en territorio colombiano. Suspiré como nunca y sentí que el corazón me empezó a latir otra vez. La miré a Vero y me miró. Los dos estábamos con ganas de gritar, de descargarnos de alguna forma, de insultar al cielo, desencajados por lo que acababa de pasar. Pero sin embargo, no dijimos ni nos dijimos nada.

Así habíamos dejado Venezuela. Una tierra de contrastes, de sabores y de sinsabores. De paisajes impresionantes y de gente orgullosa y gentil. La figurita difìcil de los mochileros, como me gusta llamarla, nos había despedido con estilo. ¿Quieren saber si volvería si tuviese la oportunidad? Una y mil veces.

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30 Respuestas a “Adiós Venezuela (o cómo sobrevivimos al cruce de frontera, otra vez)”

  1. Magalí dice:

    auuuch qué momento!!!! son esos momentos en que en un pensamiento rápido a uno se le pasa por la mente: “quién carajo me mandó a estar cruzando esta frontera” jajaja 🙂

  2. Vito dice:

    Que duro! Cuánto les costó el taxi??
    Nosotros hicimos el cruce en bus+jeeptaxillenodewayus+taxi. También fue muy turbio porq en el primer bus venía una mina con todo un cargamento de comida q había comprado en Maracaibo. La quisieron decomisar en el primer control y tuvo q pagar como 500 bolos de coima, nos controlaron mil veces más pero escondieron la mercadería entre todos los asientos del bus… Un desastre.
    También fue un viaje del terror para nosotros!

    • Marcos dice:

      Durísimo!! El taxi nos costó 100 bolos cada uno. Era los últimos bolívares que teníamos. De hecho pensábamos que costaba 80, fuimos a comprar cosas con los 20 que nos quedaban y después tuvimos que devolverlas porque sino no podíamos viajar jaja. Nosotros hicimos coro-maracaibo-frontera. De Coro a Maracaibo nos costó 100 y de Maracaibo a Maicao otros 100 (más una tasa de embarque de algo así como 2 bolos).
      Se ve que con el taxista con el que viajamos ya tenían todo orquestado, las coimas entraban sin mediar palabra!

  3. Matías dice:

    Parece la escena de una película. Y creo tu respuesta estuvo muy bien…no se si me hubiese salido eso en ese momento…queda la anécdota, como decís…

    • Marcos dice:

      Es que si lo pensás en frío seguro no te sale…pero probablemente si hubieses estado ahí se te habrían ocurrido cosas mucho más inteligentes, yo soy medio de quedarme cómo bobo en situaciones límites…
      Gracias por darte una vuelta por aca 🙂
      Saludos!

  4. Bea dice:

    Ayyy qué miedo!! cómo se te ocurrió decir eso?! yo me imagino respondiéndole cualquier cosa, y al policía diciéndome: “respuesta equivocada”… :S Qué bueno que quedó sólo en anécdota jaja!

  5. Guao.. sólo leyendo esta anécdota me sudaron las manos, jajaajaj.

    Así son la cosas por Venezuela.

    Bueno, espero que a pesar de todo hayan disfrutado la estadia en esta país tan complejo, jaja

  6. Carolina dice:

    Hola Marcos.
    me resulto muy interesante tu blog
    tengo una consulta:yo debo ir de santa Marta a Maracaibo ya que mi vuelo llega y sale desde alli pero me hospedo en Maracaibo
    tengo que darme alguna vacuna?
    se necesita pasaporte?
    y por ultimo y mas importante. se consigue Cruz de malta o Playadito :p

    • Marcos dice:

      Carolina,
      De dónde sos? Para la mayoría de los países de sudamérica (inclusive Argentina) no se necesita pasaporte ni para Colombia ni para Venezuela. Vas a estar solo en esas dos ciudades?? En Colombia me acuerdo de haber visto yerba en Medellín (Taragüi) y en Venezuela en Isla Margarita creo se podía conseguir. Pero en Santa Marta o Maracaibo ni idea!
      Vacunas, si sos argentina no te piden (al menos a mí no me la pidieron), pero nunca está de más tener la de la fiebre amarilla, que es gratis!
      Saludos.

      • Carolina dice:

        genial Marcos!!sos lo mas
        soy de La Plata, Argentina
        Voy a hospedarme en Maracibo pero por cuestiones económicas nos convenía volar a Santa Marta y de ahí arreglarnos pero leí en otros lugares que había que sellar el pasaporte para entrar Venezuela y que la vacuna e obligatoria pero no t la piden nunca..pero, para que arriesgarnos al dope
        muchas gracias por tu ayuda!!!!!!!!!!

        • Marcos dice:

          Carolina,
          Yo pasé con pasaporte, pero según la resolución del Mercosur, con que viajes con cédula o dni alcanza! Y los únicos países que me pidieron la vacuna de fiebre amarilla fueron Honduras y El Salvador. En sudamérica ninguno (aunque no estuve en Brasil y creo que allá si te la piden y también escuché que para la parte de selva de Bolivia)
          Saludos.

  7. Manuel dice:

    Que anécdota men!
    El factor suerte juega mucho en las fronteras.
    Espero que la mía esté a mi favor ya que viajo desde chile a México

  8. mar dice:

    ! Hola! Muy bueno el blog! Tenés idea o conoces a alguien q haya hecho ese cruce ida y vuelta en el día? Para renovar visa colombiana? Gracias!saludos!

  9. Mari dice:

    Hola!! Leí tus anécdotas!! Dios!! qué desespero habrán sentido ustedes :/ te escribo por una duda, soy de Maracaibo y quiero irme a Chile de mochilera, al menos pasar dos semanas allá para conocer cuanto pueda, unos amigos me esperan allá. Sé que el bus con el que viajaré (Expresos Ormeño) cruza Colombia, Perú y llega a Santiago. Lo que no sé, es con lo complicada que es la admisión en la frontera, si me dejarán pasar o no. La verdad es que no sé qué hacer, porque he invertido mucho en este viaje. Pero no cuento con más dinero, sólo 350 dólares para conocer en Chile. Qué me recomiendas?

    • Marcos dice:

      Con el ingreso de Venezuela al Mercosur, no deberías tener ningún problema en cruzar fronteras. La Patria Grande latinoamericana nos permite viajar por todo Sudamérica (salvo las guyanas y surinam) solamente con el documento de identidad! Un saludo!!

  10. alejandra dice:

    Qué exagerado, te asustes con nada!!

    • Marcos dice:

      Alejandra,

      Puede ser. La realidad es que no estoy acostumbrado al abuso de poder, y estaría bueno que ninguno de nosotros lo esté. Y la verdad no me quiero acostumbrar. Me parece triste que exista gente que tome estas cosas como normales. No deberían serlo…
      Saludos!

  11. Carlos dice:

    Buen relato, me hizo recordar el mismo trayecto al salir cruzar mi primera vez la frontera desde Venezuela hacia Colombia en busqueda de un poco de contacto con el pacifico. Exito con sus viajes chicos. Saludos desde Caracas.

  12. Alejandro J. dice:

    En que parte de Maicao puedes hacer el cambio a Bolivares. Conociste algún lugar seguro para hacerlo?

    • Marcos dice:

      Yo fui por Cúcuta a Venezuela y volví por Maicao. No cambié los Bolívares a dólares ahí, si no en Coro antes de irme.
      Si estás viniendo de Colombia recomiendo cambiar en Bogotá.
      Saludos!!

  13. jhonatan dice:

    hola! excelente anécdota. aprovechando tu experiencia quisiera hacerte varias preguntas. Soy colombiano y quiero saber:
    1)es recomendable viajar a Venezuela en moto o mejor en bus?. esto por el tema de seguridad en cuanto a los retenes policiales.
    2) por que frontera es mejor viajar, Maicao o Cucuta?
    3)el cambio que dices mejor hacer aquí en bogota es solo de pesos a dolares o a bolívares de una vez?
    4) si compro algún elemento electrónico (celular por ejemplo) tengo que pagar algún impuesto por traerlo a Colombia

    • Marcos dice:

      Hola!
      1) La verdad ni idea. No sé qué documentación se necesita para viajar con tu propio transporte
      2) Cúcuta es mucho más transitada pero al mismo tiempo hay mucho estafador. Maicao es más tranquila pero es tierra de nadie. Yo diría Cúcuta.
      3) De pesos a bolívares directamente
      4) No lo sé. Habría que averiguar con la aduana colombiana

  14. Juan David R dice:

    Hola me puedes contactar por whatsapp ? +57 312-892-5400 soy de Colombia y quiero viajar a Venezuela por cucuta para ver si me das algunos consejos.

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  1. […] y documentación Los cruces que realizamos fueron de Cúcuta a Táchira y luego de Maracaibo a Maicao. Pueden ver en los links que los cruces no son nada […]

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