Aló Venezuela (o cómo sobrevivimos al cruce de frontera)

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Cúcuta es una de esas ciudades que uno no esperaría encontrar en una frontera. A pocos metros del borde que separa Colombia de Venezuela se erige este centro urbano que se puede decir que poco tiene de ciudad fronteriza.

Pero, aunque poco, algo reside en la esencia de Cúcuta que hace imposible olvidarse dónde está ubicada. Las estafas y los “negocios turbios” hacen caso omiso de la apariencia de “ciudad bien” y se meten sin permiso en el cotidiano de esta urbe.

Nosotros llegamos a la terminal tempranísimo a la mañana después de viajar toda la noche desde Tunja. Bajamos medio dormidos para averiguar por transporte para ir a San Cristóbal, ya del lado venezolano. El objetivo era llegar a Mérida, dónde nuestro anfitrión de Couchsurfing nos esperaba.

Apenas puse un pie fuera del bus, seis personas al mismo tiempo me atacaron a mí (y a Vero también) ofreciendo hospedaje, transporte y cambio de moneda. Sin darnos tiempo a reacciones, tres tipos agarraron nuestras mochilas y se las llevaron. Sobrepasado por la situación, me quedé inmóvil, sin saber qué hacer, mientras varios hombres me estiraban la remera para que los escuche y haga caso de lo que decían (juro que esto es literal, no estoy exagerando).

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No puedo negar que en ese momento se me cruzó por la cabeza volver a la tranquilidad de Villa de Leyva.

Por suerte Vero reaccionó y fue a perseguir a nuestro equipaje. Yo me saqué a la horda asesina de encima (por un rato) y me fui con ella. Localizamos a quienes tenían nuestras mochilas y los increpamos. Antes de que pudiésemos empezar a hablar nos dijeron:

-Van para Venezuela ¿no? Nosotros los llevamos- Dijo el más gordo de los tres

-¿A dónde nos llevan? – Pregunté

-A dónde nos digan, a la frontera, a San Antonio, a San Cristóbal…-Contestó otro

-Y ¿Cuánto cuesta?- pregunté sabiendo que había algún truco en todo esto.

Esquivando la pregunta el gordo me respondió – Tú tranquilo, precio cómodo, barato. Mirándole la cara y sabiendo que no quería decir el precio, supe que el viaje podría llegar a ser cualquier cosa, menos barato.

Como yo dudé por un instante, los hombres comenzaron a poner nuestras mochilas en un auto, y nos instaron a que nos subiéramos a él.

Despabilándome un poco me acerqué a dónde dejaron las mochilas, las agarré y les contesté firmemente:- Si no sé cuanto cuesta el pasaje no voy a ningún lado.

-Cuesta 600 “bolos” (bolívares), nadie te va a llevar por menos- Me respondió el que no había hablado (si me pagaran por cada vez que escuché esa frase viajaría gratis siempre, todos te te dejan todo al mejor precio…)

-¿Qué? No, están locos, 600 imposible. No puedo pagarlos, no tengo esa plata- Les dije indignado. Lo que estaban pidiendo no lo tenía planeado gastar en ningún medio de transporte a ningún destino de ninguna parte de Venezuela.

-Bueno, se lo podemos dejar a 450. Solo porque no les alcanza el dinero- me contestó el gordo, como si me estuviese haciendo un favor

El precio que nos estaban pasando era sencillamente una locura. Les contestamos un “no” rotundo e intentamos entrar a la terminal de buses, pero los hombres nos perseguían y les pedían a los boleteros que no nos ayuden. Yo sabía que el pasaje a San Cristóbal no podía estar más de 100 bolívares, pero no había forma de conseguir quién nos llevara. El ambiente se había vuelto tenso, raro. Todos afuera de la terminal nos seguían con la mirada. Desesperados por la situación, ideamos un plan: yo me quedé hablando con los estafadores (no se me ocurre otro adjetivo que les quede mejor), mientras Vero se dirigía sigilosamente hacia dentro de la terminal.

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Este gato fue testigo de toda la situación 😀

En el medio para sumar estrés a la situación, se sumaban otras personas que querían sacar su tajada de nuestra apariencia de niños buenos, y nos ofrecían cambio a tasas siderales y hospedajes que no necesitábamos.

Nota: Para los que no saben, en Venezuela existe, desde hace varios años, un mercado paralelo de cambios, donde el Bolívar se cotiza a la mitad del valor oficial (o lo que es lo mismo, el dólar vale el doble de bolívares). Así, mientras el gobierno mantiene una tasa fija de 1USD=4,3 bolívares, en el mercado negro por cada billete verde se consiguen de 8 a 9 bolívares. Claro está que cambiar moneda a estos precios en Venezuela es ilegal. Pero sacar el dinero por cajero, o cambiar dólares a tipo de cambio oficial implicaría que el costo de vida en el país bolivariano sea uno de los más altos del mundo. Nosotros decidimos no arriesgarnos y cambiar todo el dinero necesario para nuestra estadía en Venezuela, en Bogotá, dónde la tasa de cambio rondaba los 8,6 bolívares por dólar y nadie nos metería presos por obtenerlo a ese valor. Les recomiendo que hagan lo mismo si planean pasar de Colombia a Venezuela. Si bien todo el mundo cambia dólares en negro y es sumamente normal hacerlo, no deja de ser ilegal, y la ilegalidad además de ser un problema, contribuye a la informalidad y a las estafas.

El colmo de los colmos llegó cuando un señor bastante grande, intentando imitar mi acento (jamás aclaré que era argentino), comenzó a hablarme:

-Che, boludo, che, no le hagás caso a estos boludos che, sho soy argentino, sho te ashudo- hoy me río de esto y debo admitir que le salía bastante bien la tonada, pero se notaba que era forzado.

Cansado de todo el circo, con sueño y un malhumor que rozaba las nubes, le dije incorporándome, que me deje de romper las pelotas (perdón por las palabras, pero fueron exactamente las que usé). Los otros estafadores se dieron cuenta de qué la situación no daba para más y alejaron al señor y le pidieron que deje de molestar. Pero ellos seguían.

-¿Y tu novia? ¿Dónde está tu novia? Ven con nosotros pana, es lo más económico- Escuché que uno me decía, mientras los otros asentían. Yo solo atinaba a controlar mi temperamento

De repente salió Vero con un señor de camisa roja, y al verlo todos los estafadores se esfumaron. Vero se me acerca y me dice que encontró taxis compartidos dentro de la terminal, que el señor era taxista y que nos lleva hasta San Cristóbal por 80 bolívares. Miré al hombre y tenía cara de bueno. ¡Habíamos vencido a la mafia de la frontera!

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¿Béisbol en una cancha de fútbol? Señal número 1 de que estamos en Venezulea

Nos subimos al taxi y al acercarnos a la frontera vimos el caos. Miles de autos y camiones intentando pasar de un lado al otro. Nos armamos de paciencia y esperamos a que el tráfico avance. El taxista conocía el lugar y mientras esquivaba autos y encontraba atajos, nos hacía aprovechar cada embotellamiento para que vayamos caminando a hacer los trámites migratorios.

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Propaganda política con las palabras “oportunidades”, “popular” y “bolivariano”. Señal número 2 de que estamos en Venezuela

Luego de algunas horas de embotellamiento interminable, y con los pasaportes ya sellados, tanto de entrada como de salida, comenzamos a andar y pasamos el control de migraciones venezolano. A pocos metros de allí, una pared pintada con la cara de Simón Bolívar, la bandera venezolana envolviéndolo, y cerca de él la cara de Hugo Chávez, nos daban la bienvenida. Aló Venezuela, comenzamos con el pie izquierdo pero igual, ¡un gusto conocerte!

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36 Respuestas a “Aló Venezuela (o cómo sobrevivimos al cruce de frontera)”

  1. Daniel dice:

    Wow, que mala bienvenida. Lamento el mal rato, esas cosas tristemente son tan típicas en mi país. Ojalá el resto de la estadía haya sido mejor!

    Bueno, saludos desde Venezuela!

    • Marcos dice:

      Jaja, bueno, la realidad es que el mal rato lo pasamos en Cúcuta, así que digamos que no es que sean típicas en Venezuela, son típicas en todos lados!
      Hemos encontrado gente hermosa en Venezuela por suerte! Otra vez, como en todos lados 😀
      Un saludo!

  2. Daniel dice:

    Ah, caramba, menos mal que no fue acá. Mentira jaja, que mal que haya sucedido sea donde sea.
    A mí me han pasado cosas desagradables acá, pero también en Lima, en Ciudad del Este y en Madrid, así que ciertamente, pasan en todo el planeta.

    Saludos, espero hagan algún post sobre cómo les fue en Venezuela.

  3. Magalí dice:

    ahhhh (suspiro). Al principio parecía que estaba leyendo un post de suspenso. ¿Y ahora qué pasa? ¿Y las mochilas? ¿Y “la novia”? jajaja ¡Qué lindo debe ser ese país!

    Latinoamérica es, definitivamente, hermosa 🙂

  4. María dice:

    Aunque pasaron un mal rato tiene gracia… Por cierto el gato es precioso!!

  5. Que buen retrato! Si bien aún no nos tocó pasar por esa frontera, hace dos meses que estamos en Venezuela y es tal cual… Como para actualizar a los potenciales viajeros, el cambio paralelo del dólar está actualmente entre 11 y 13 “bolos” por cada dólar… depende más q nada de la cantidad (más cantidad de una, mejor cambio). Y viniendo de Colombia todo siguen diciendo lo mismo que aquí: es mejor cambiar el peso colombiano a bolivares allí y no en Venezuela.
    Otra forma de seguridad de la transacción es hacerlo siempre con gente conocida, si te alojás por couchsurfing, seguro te van a querer cambiar y es mucho mejor que andar buscando “arbolitos” x la calle.
    Muy bueno el blog!!
    Saludos!!

    • Marcos dice:

      Sí, el chico de mérida estaba esperando que le cambiarámos dólares pero ya los habíamos transformado en bolívares en Colombia. Teníamos euros pero.no le interesaban tanto! Buen dato el del tipo de cambio! Un saludo y ya los busco para seguirlos!

  6. Esto de tener uno cara de turista es horrible, lamento mucho que pasaran un rato tan malo en Cucuta, pero debo admitir que cuando yo pase por ahí también sentí el ambiente tenso sobre todo en la terminal de transportes donde se puede ver la cara de “ratas” de muchos pero gracias a Dios no pasa nada mas de la tensión y el mal rato.

    Un abrazo y que bueno es leerlos!

  7. uff debo admitir que me entro un poco el miedo.. jaja

  8. Emila dice:

    Muy interesante y útil conocer todas vestras experiencias de viaje…. Una pregunta curiosa … Cuanto tiempo fué la demora en Cúcuta ?. gracias

  9. Gabz Polivoz dice:

    Una pregunta! Yo pienso ir a Mérida a mediados de nov, ¿Me podrían indicar cuánto tarda desde la frontera hasta mérida un transporte?

  10. Mónica dice:

    Y el trámite de pasaporte para colombianos para pasar la frontera

  11. Andres dice:

    Oye y sabes sí salen carros de. cucuta hasta san Antonio , de noche.?

  12. roxana dice:

    muy buena anécdota también estaba igual que pasaría si se subían con ellos ??? me imagino que los iban robar en el camino … menos mal salieron a tiempo.

    justo pienso pasar esa frontera en julio y la verdad me inquieta un poco toda esta situación ya que voy con mi hijo de 4 años me gustaría saber un poco mas acerca de este pase de frontera soy venezolana pero vivo en lima

  13. david schwarzkopf dice:

    hola buen sitio de comentarios.. yo tendré que pasar esa frontera el 31 de julio y nunca eh pasado por ahi…quiero pasar lo mas temprano posible porque tengo un vuelo a las 12 en santo domingo, pero no se la hora mas temprano que pueda pasar??

  14. felipe dice:

    cuando estuvo en bogota cambio pesos colombianos a bolvares ?

  15. Alejandra dice:

    Ay qué vergüenza que les haya pasado eso en Cúcuta. Dejando de lado la actitud de ¨vivos¨ que nos deja mal parados: Cúcuta, bueno, Norte de Santander en general, tiene variedad de sitios bonitos, tal vez no muy turísticos, pero que, definitivamente, vale la pena conocer. Y bueno, Colombia en sí en un país diferente en cada región.

    • Marcos dice:

      Alejandra, no te preocupes que no es exclusivo de Cúcuta…pasa en todos lados, tuvimos la mala suerte de que nos tocara a nosotros. Colombia es enorme, hermoso y muy variado…estando dos meses así y todo quedó muchísimo por conocer!

  16. Andrea Peña dice:

    Jajajaja… Yo creo que este pobre hombre se moriría de ganas por conocer la “cuadra picha” en Bogotá.

  17. German dice:

    Hola, quisiera saber si exigen algun tipo de vacuna para ingresar de Colombia a Venezuela y si molestan mucho al pasar aparatos electronicos desde islas margarita a colombia (dicen q alla es mas barato q en Colombia). Agradezco su valiosa respuesta, viajo la segunda semana de junio.

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