Bolivia, lo que no esperábamos

Un país que sorprende, si me permiten decirlo. Nada de lo que viviríamos en este lugar se parecía a nuestras expectativas. Y sorprende de golpe. Porque apenas uno cruza la frontera (en nuestro caso por La Quiaca-Villazón), se encuentra con un mundo distinto. Claro que el norte argentino tiene algo que ver con lo que es Bolivia, pero nadie podría decir que se parecen, o que es lo mismo.

Uno podrá pecar de ignorante, y seguramente sea así, pero lo que se escucha y sabe de Bolivia, desde Buenos Aires, no alcanza ni para armarse un bosquejo de lo que es este país.

Poniendo algunos ejemplos, una de las cosas que me llamaron la atención apenas cruzamos la frontera fue la cantidad de indígenas, quechuas y aymaras que existen en Bolivia. Por todos lados, todo el mundo circulaba por ahí, con sus vestimentas típicas. Para las mujeres su vestuario se compone de un sombrero redondo, las faldas largas, anchas y coloridas, una especie de chal grande, colorido también, que usan sobre los hombros, y el Ahuayo o Aguayo, la tela que las comúnmente llamadas cholas, usan para cargar a sus bebés o cualquier cosa que necesiten transportar.  En el caso de los hombres, es menos común (aunque no tanto) verlos con vestimenta típica. En la zona central del altiplano se los suele ver con el poncho y el chullo. Por eso se dice, con gran acierto, que las cholas son las que mantienen la cultura boliviana viva, en su vestimenta, su forma de vida, y su pasión por el trabajo.

Y es así que uno ve a las cholas mascando coca (no vimos a una sola mujer mascando coca en el norte argentino), cosa que resultó chocante al principio, y después se volvió normal. La coca está presente en todo momento, en hombres y mujeres. Forma parte del núcleo de la cultura boliviana. Se masca, se toma en té, se aplica en heridas de la piel, se usa para cocinar…las combinaciones son infinitas. El sabor,  sinceramente, no fue de nuestro agrado. Pero la fuerza que la coca da para no cansarse, no sentir hambre, y poder seguir con la labor diaria, hacen de ella una aliada para los trabajadores incansables bolivianos. Es como cualquier medicamento que vamos a comprar cuando no nos sentimos bien (o necesitamos seguir rindiendo, como una aspirina con cafeína), pero natural. Sus propiedades son incontables. Y cualquier boliviano, frente a cualquier malestar que uno dice que tiene, pondrá a la hoja de coca como primera opción. Ni hablar del mal de altura, o soroche. La hoja de coca es fundamental para superarlo.

Y así nos metimos en un mundo que creíamos conocer con las frases hechas que uno aprende en la gran ciudad, donde el boliviano es el verdulero, el que es explotado en fábricas clandestinas, o el que vive en zonas periféricas (“para qué vas a ir a Bolivia, si es lo mismo que ir a Liniers”, hemos escuchado mas de una vez…). Bolivia nos dio un golpe de realidad apenas cruzamos la frontera. Un país rico en cultura, paisajes, olores y sabores nos estaba esperando para ser descubierto. Nuestra primer parada: Tupiza, una ciudad hermosa y punto de partida para el gran Salar de Uyuni.

Hay muchas otras cosas que nos sorprendieron, y las pondremos en próximos posts: Lagunas de colores, desiertos de sal, cactus gigantes, flamencos y ciudades coloniales que agobian por belleza y por altura, entre otras maravillas, completarán nuestro primer bosquejo prejuicioso del Estado Plurinacional de Bolivia.

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3 Respuestas a “Bolivia, lo que no esperábamos”

  1. ROMINAMAR dice:

    Hola! me gustaria hacer un viaje por Bolivia y Perú desde Argentina pero estoy muy perdida.Nos gustaria ir en abril porq nos dijeron q ya para esa epoca no hay lluvias y serian 14 dias. Calculamos 25.000$, llevarlos en dólares, pero no sabemos cómo organizarlo. No se si es mejor ir primero a Perú Cusco y de ahi ir bajando a Bolivia en tren ( al parecer es mejor q el micro por lo q dijeron o nose). Tengo algunas ideas de los lugares q nos gustaria conocer en un lado y en otro pero nose si nos conviene una vez alla comprar los paquetes o tiquets turisticos para q nos organicen los dias y conocer todo lo mejor posible. Tampoco sé cuanto saldrian alla o donde, ya sea en Bolivia y Peru. Otra de las cosas q nose como hacer es si ( en el caso de ir primero para Perú), desde donde regresar una vez en Bolivia hacia Argentina. Si desde la Paz (pero el problema es q desde ahi no me quedan muy cerca los lugares para conocer como por ej Potosi y Sucre) o desde el aeropuero de Sucre q tampoco sé cómo será. Que es lo q me conviene? tengo muchas preguntas, es la primer a vez q organizo un viaje con una amiga y no conocemos nada! Graciasss

    • Marcos dice:

      Hola Romina!
      Te noto perdida, jaja. Yo lo que haría en tu lugar es empezar a ver qué es lo que querés conocer. Marcar algunos puntos, nada definitivo, pero idear una especie de ruta. Si sabés por ejemplo que querés conocer Uyuni, Potosí, Copacabana y Cusco (es un ejemplo), mirá en un mapa y te das cuenta que la ruta se te arma sola.
      Y después paso a paso. averiguá como ir de Uyuni a Potosí, de ahí a Copacabana y así.
      Si querés volver a Argentina en avión, yo me tiraría a ir a la ciudad desde donde el vuelo sea más barato!
      Con la plata vas a estar super bien!
      Un saludo y mucha suerte 🙂

  2. Pablo dice:

    Romina, yo pienso hacer un viaje similar en octubre recorriendo Bolivia y Peru, pero en 20 dias. Ya de por si siento que tengo el tiempo ajustado y no iria al Salar en Bolivia porque ya lo visite hace unos años. El Salar y alrededores para conocerlo bien te lleva aprox. 4 dias.
    Si vas en avion, solo hay vuelos directos a Santa Cruz de la Sierra (la ciudad mas rica del pais), y volver de Peru sale mas barato haciendolo desde Lima que desde Cusco, asi que no tiene sentido dejar a Lima fuera de la visita. Pero claro, el tema es ajustar los tiempos.

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