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Datos útiles para viajar a Venezuela

Buenas buenas!! ¿Andás con ganas de empacharte de Caribe¿De ver y sentir la revolución Bolivariana? ¿De comer arepas a más no poder? ¡No desespereis! Acá les dejamos una pequeña guía sobre qué hacer, qué ver, qué comer y qué visitar, consejos y datos útiles sobre la “figurita difícil” para todos los mochileros de paso por latinoamérica. Intentaremos cubrir la mayor cantidad de datos posibles, aclarando que no hemos visitado muchas de las atracciones principales de Venezuela (Como el Roraima, el Salto del Ángel, o Caracas), pero queriendo dejarles ayudas que pueden aplicarse en lugares particulares, o incluso en todo el país…a animarse, ¡que Venezuela tiene mucho para mostrar!

Adiós Venezuela (o cómo sobrevivimos al cruce de frontera, otra vez)

Gasolina

Una vez más, un cruce de frontera. Y una vez más, un cruce de frontera venezolana. No pensábamos que este cruce podría ser peor que el anterior, en Cúcuta. De hecho, no pensábamos que ninguno podría llegar a ser peor que ese. Pero bueno, los viajes son más que nada, una aventura, y pronto nos daríamos cuenta de lo equivocados que estábamos.

Coro, en Sol Mayor

Salimos de Chichiriviche sabiendo que estábamos en la recta final de nuestro recorrido por Venezuela. Solo haríamos una parada más, y luego, nuevamente a Colombia (país que, aún hoy, todavía extrañamos).

El camino fue fácil, corto y tranquilo. Todo un lujo. Llegamos a Coro con gusto a sal y recuerdos de lebranche. Mi cámara de fotos dijo basta la enésima vez que la mojé yendo a uno de los cayos del Parque Nacional Morrocoy, y yo ya no tenía ni tiempo ni bolívares para arreglarla (por eso intentaremos suplantar la calidad por la cantidad en este post, con varias fotos sacadas con el celular –sepan disculpar-). Tendría que esperar a nuestro regreso al país vecino.

Sueños de Mar

Hay algo que le debo eternamente a Venezuela, y eso es mi renovado amor por el mar. Habíamos dicho que en este país había sucedido nuestro primer encuentro con el Caribe, algo que estábamos esperando desde que nos calzamos la mochila por primera vez.

Y hay algo que le tengo que reprochar a Venezuela, y eso es mi nueva adicción al mar. Llegó un momento en el que no quería ir a ningún destino que no sea costero. Y así es que de Choroní, pasamos a Mochima, y de allí fuimos a Playa Colorada, a La Isla Margarita, y al Parque Nacional Morrocoy.

Historias de Mochima

“Mieux vaut ne penser à rien,
Que ne pas penser du tout.
Rien c’est déjà
Rien c’est déjà beaucoup.
On se souvient de rien
Et puisqu’on oublie tout.
Rien c’est bien mieux
Rien c’est bien mieux que tout.”

Serge Gainsbourg.

No, no es un error de tipeo, este post no se trata sobre historias de mochila (que son muchas). O mejor dicho, sí se trata de eso (¡¿sino de que otra cosa hablaríamos en este blog?!). Solo que en este caso son historias de mochila en Mochima, Parque Nacional de varias islas encalladas en el Caribe venezolano.

Con el carnaval ya en el pasado, llegamos a Mochima sin la menor idea de dónde ir y dónde alojarnos. Habíamos perdido (en realidad Vero había perdido, voy a depositar toda la responsabilidad en ella) nuestra guía de viajes, lo que por un lado nos desconcertaba (sobre todo por los mapas que contenía, que nos eran de gran utilidad) y por el otro nos liberaba. Andar sin guía de viajes a veces vuelve todo más improvisado, más divertido, y más auténtico. Si antes los planes cambiaban cada día, a partir de la falta de indicaciones en papel, ahora lo hacían a cada hora, a cada minuto. Nuestro viaje se había vuelto un remolino, y nosotros aprovechábamos para arrasar con todo y absorber lo máximo de cada experiencia.

Empacho de Caribe

“Modelo uno rotate, modelo dos rotate, modelo tres rotate, luceté, ahora eee…”- Daddy Yankee

“Por ti me he vuelto un poeta, hago rimas en mi vieja libreta, miro al cielo esperando un cometa”- Chino y Nacho

“Calienta y pega ma, pega, ma , pega ma, calienta y pega ma” – Wisin y Yandel

Situación: llegada a Maracay tempranísimo, subida a los golpes para tomar un bus a Choroní en el auge del carnaval, un promedio de dos borrachos cada tres pasajeros arriba del transporte, nuestras mochilas en el pasillo porque no había maletero y música de algunos de los autores contemporáneos que acabo de citar más arriba a todo volúmen.

Si bien sospechábamos que a los venezolanos les gustaba el reggaetón, en ese viaje a Choroní no solo confirmamos nuestra sospecha, sino que le agregamos un adjetivo a la afirmación: a los venezolanos les gusta el reggaetón FUERTE. Bien fuerte.

Cuando Mérida se viste de carnaval

Hay noches que son realmente oscuras. Como esas noches sin luna donde poco se ve, esas noches donde el aire parece opaco, esas noches donde la frase “boca de lobo” revolotea en ese aire, o se queda en la punta de la lengua. Una noche de esas nosotros llegamos a la terminal de Mérida.  Eso es más de lo que puedo decir sobre nuestra ubicación, porque de lo que estaba fuera de esa terminal, yo desconocía absolutamente todo. No sabía si estábamos lejos o cerca de la casa de nuestro host de couchsurfing, y no teníamos teléfono para llamarlo.

La terminal de hecho se encontraba cerrada, habíamos llegado tan tarde de nuestro viaje de terror, que el “simpático” conductor del bus nos depositó en la puerta, bajó los equipajes, y se fue campante. Los venezolanos que viajaban con nosotros (lo que equivale a todos los pasajeros, ya que el recuento de extranjeros, exceptuándonos, era igual a cero) se apresuraron a tomar los taxis que estaban esperando. Sin tener muy en claro qué hacer, esperamos que aparezca alguien que nos quiera prestar un teléfono para pedir ayuda o un taxi. O El Chapulín Colorado, quién sabe, en una de esas…

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