Colombia: muerte, narcotráfico y guerrilla

Salimos de Otavalo derecho para Ibarra, ya más cerca de la frontera. Hoy sería un día largo. Llegaríamos a una de las fronteras a la que más le teníamos miedo, la que se nos había planteado desde que empezamos el viaje como una de las más peligrosas. Hasta ese día. Luego de unas horas  de viaje hasta Ibarra teníamos que tomar otro transporte hasta el paso Tulcán-Ipiales.

Atemorizados, arribamos a la frontera esperando un lugar sórdido, sucio, peligroso, repleto de estafas y curiosamente, no encontramos nada de eso. De hecho este cruce fue uno de los más fáciles y seguros que nos tocó hacer.

Saliendo de Ecuador

Saliendo de Ecuador

Y entrando a Colombia

Y entrando a Colombia

Nos recibió una oficial colombiana, que nos pidió los pasaportes, hizo preguntas de rutina y en menos de cinco minutos nos devolvió los documentos. Estábamos en Colombia con nuestra visa de 90 días. El miedo que teníamos al visitar este país (justificado o no) comenzó a disiparse con esta primera experiencia. Y desaparecería por completo en tan solo unos días.

Tomamos una buseta hasta la terminal y allí compramos un boleto a la ciudad de Pasto. Nuestra idea era ir a Popayán, la ciudad blanca del sur de Colombia, pero no había buses directos. Y ya era bastante tarde.

Viajamos varias horas (más de las que nos habían prometido que duraría el trayecto –como siempre-), y el precio del pasaje nos pareció excesivamente caro en comparación a las gangas que encontrábamos en Ecuador. Pero bueno, Colombia es, en efecto, más caro que su país vecino, y, como en toda Latinoamérica, los precios de los transportes deben negociarse. Sin embargo, en Colombia parece que el regateo en los costos de los viajes es realmente un arte, con descuentos de hasta el 50% del valor inicial, y al ser mi primera experiencia, todavía me faltaba práctica para dominarlo.

Llegamos a Pasto bien entrada la noche, salimos de la terminal y se nos acercó un hombre en harapos, todo despeinado, y con la mirada perdida. Nos vio con las mochilas y enseguida nos preguntó si necesitábamos hospedaje. No sé realmente que se nos cruzó por la cabeza en ese momento, pero le contestamos que sí, y accedimos a que nos lleve a ver algunos lugares. Nuestra intuición no nos falló, ya que el peculiar señor nos encontró un hotel que cumplía con la regla de las tres “B” (era Bueno, Bonito y Barato).

Comimos algo rápido en un comedor cercano (menús de carne/pollo con arroz y frijoles), y fuimos a dormir. Temprano al otro día nos volvimos a subir a un bus para viajar, ahora sí, a Popayán. Nuevamente fueron largas las horas de viaje y, nuevamente, llegamos a nuestro destino de noche. Tomamos un taxi hasta uno de los pocos hostels que existen ahí, y apenas arribamos era tal nuestra excitación de estar en nuestro primer destino de un nuevo país, que bombardeamos con preguntas al encargado del lugar para ver que podríamos hacer al otro día.

“Vayan a conocer el centro.” – nos dijo.

“Sí claro, mañana temprano es lo primero que vamos a hacer.” – contesté.

“No, no, vayan ahora, la ciudad es hermosa de noche.” – me dijo.

Mi sentido del prejuicio sobre la seguridad colombiana se volvió a activar, y no me quedó más que preguntarle, temerosamente “¿Ahora? ¡Son las 10 p.m.! ¿Es seguro? ¿Hay gente?”

La respuesta fue contundente “Claro que es seguro, vayan que es más bonito de noche que de día.”

Sin estar del todo convencidos, le hicimos caso, y salimos a conocer Popayán. El encargado tenía razón. Popayán, llamada la ciudad blanca colombiana por la impoluta fachada de la mayoría de sus edificaciones, era, durante la noche, la ciudad multicolor. Las construcciones estaban iluminadas todas con con colores verdes, amarillos, rosas y azules. Aunque no había tanta gente, todo alrededor de la plaza central parecía lleno de vida. Y de inseguridad, nada. Colombia para nosotros se desmitificaba una vez más.

La Plaza de noche

Verde y azul en la noche

Azul en las iglesias

Para ver la otra cara de la ciudad, volvimos a recorrerla de día. Aunque el encanto de ver a la ciudad, iluminada, inmóvil y coloridamente nocturna era innegable, el día también tenía lo suyo. Las fachadas blancas iluminadas por el sol y gente que iba y venía le daban un toque que la hacía ni mejor ni peor a la “versión nocturna”, sino distinta. De día o de noche, la ciudad era preciosa.

Popayán de día

A pesar de que Popayán nos gustó mucho, un día es más que suficiente para recorrerla en su totalidad, ir al mirador, y sacar todas las fotos necesarias. Así que dos días después de nuestra llegada, partiríamos para San Agustín, el centro arqueológico por excelencia de Colombia.

Vista desde el mirador

Entramos al país con muchos miedos y dudas sobre lo que podríamos encontrar allí. En unos pocos días Colombia nos demostró que no hay que creer todo lo que dicen por ahí. Y que los prejuicios, cuando se sale de viaje, hay que dejarlos en casa. Si esperaban encontrar acá algo de lo que dice el título de este post, lamento decepcionarlos, ni en esta entrada ni en todo el blog van a encontrar nada centrado en esos temas, no porque quiera evitarlos, sino porque son solo una parte de Colombia, y no quiero que opaquen al resto de las partes (como suelen hacerlo), que son muchas y más interesantes. ¡Espero no se sientan defraudados! 🙂

Mientras mirábamos el horizonte se disipaban nuestros prejuicios

Mientras mirábamos el horizonte se disipaban nuestros prejuicios

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18 Respuestas a “Colombia: muerte, narcotráfico y guerrilla”

  1. Marlon dice:

    Que buen artículo!

  2. Mayra Montoya dice:

    Que Lindos!!!

  3. Guido dice:

    Hola chicos que tal!
    Los acabo de conocer! Qué lindo viaje se están haciendo!
    Todos los viernes en mi trabajo, me paso toda la mañana leyendo blogs de viajes y así llegué al de uds!!! de puro rebelde nomás 😛 jaja
    Bueno, me encanta lo que hacen claro (porque yo estoy comenzando a viajar tambien) y me gusta leer y conocer lugares y conocer gente que está en la misma! Les deseo lo mejor, me gusta mucho su blog, redactan lindo, las fotos hermosas y los espero por mi blog también y su blog será, en parte, una guía para mi futuro viaje del año que viene!
    Un abrazo grande y ya mismo me suscribo!! Saludos!

  4. Marcela dice:

    Hola Marcos, me pase por tu web para ver si fuiste subiendo tu relato del viaje a Colombia como me habias contado en Viajeros, y me encontré con que si! espero las otras entradas, saludos desde el sur del GBA!

  5. Gabriel dice:

    Chicos muy lindo post cada ves que leo mas ganas de ir tengo! muchas gracias por compartir!

    Gabo.

  6. Alivio y consulta dice:

    Menos mal, ahora salgo mas segura! Era como me dijeron, el engaña pichanga jajaja.
    Mi idea es bajar de Colombia para Ecuador, me tengo que encontrar con un amigo en Esmeraldas, por eso mi duda es exactamente cómo llegar desde Colombia a Esmeraldas, qué es lo más seguro.

    Besoteeeeeeees y siga siga siga el viaje!

  7. Natalia dice:

    Hola chicos los leemos hace un tiempo y nos gusta lo que escriben, pero como colombianos queremos hacerles una sugerencia para este post, un cambio de nombre no le vendria nada mal, si no se habla del tema, por que el nombre?, un abrazo!

    • Marcos dice:

      La idea es borrar preconceptos. Estimo que mucha gente entrará a este post pensando que todo lo que le venden por televisión es verdad, y se llevarán una (grata) sorpresa al saber que no es así. El título está pensado justamente para eso. Creo firmemente que por contraste las cosas se ven con mayor claridad y la intención es mostrar todo lo hermoso que tiene Colombia a pesar de lo que se dice.
      Saludos.

  8. Visitar Colombia nunca es muerte ni narcotrafico sino una bendición.
    Me alegro que hableis de este lindo pais

  9. Pablo dice:

    que ciudades me recomiendan visitar en mi viaje a Colombia?

  10. Viviana Rodríguez dice:

    Me asusté (y enfurecí 😛 ) cuándo vi el título del post por que “soy colombiana a mucho honor” como decimos por aquí; luego seguí leyendo y mi pecho se infló por lo lindo que hablas de mi país. claro! no todo es perfecto aquí pero son mas las maravillas que se encuentran en éste lindo territorio que los defectos. Soy y vivo en Bogotá así que si en algún momento vienes te puedo dar un tour por la capital si así lo quieres. Un gran abrazo. Me ha gustado bastante el blog.

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  1. […] ganársela, y es una tarea realmente ardua sacársela de encima (aunque apenas visitamos el país sentimos que esa fama, para nosotros, había desaparecido). Y los colombianos lo saben muy bien: el spot publicitario que reza “Colombia, el riesgo es que […]

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