Machu Picchu Día I: Comienzo bajo en calorías.

5.15 a.m. Despertador. Lo apagué y me levanté muy cansado. No había dormido prácticamente nada. La ansiedad y una fiesta cercana que implicó música a todo volumen durante la noche me jugaron en contra para conciliar el sueño. ¿Por qué la ansiedad? Bueno, es que ese día comenzaríamos una travesía a pie de cuatro jornadas para alcanzar la ciudad perdida de Machu Picchu.

El trayecto comúnmente conocido como el “Camino del Inca”, o “Inka Trail” entre los no hispanohablantes, cubre aproximadamente 40 kilómetros (algunos dicen 42, otros 39,6) por un sendero construido o tallado sobre la misma roca por esta civilización, atravesando bosques, nubes, ríos, acantilados y montañas a más de 4.200 metros de altura, y ruinas escondidas en la niebla.

Tanto habíamos soñado con hacer esto, que ya lo teníamos planeado y organizado dos meses y medio antes de la fecha de salida. Y ese día, 17 de noviembre de 2011, era el día.

Fuimos a la plaza de armas con nuestros bolsos de mano para que nos pasen a buscar los de la agencia que contratamos (sin agencia es imposible realizar esta aventura). Nos encontramos con quienes serían nuestros compañeros de ruta: dos holandeses, tres alemanes, dos francesas, dos estadounidenses y un chileno. Pensábamos que no íbamos a encajar. Error. Todos resultaron ser muy simpáticos y los alemanes y las yanquis hacía varios meses que estaban estudiando y viviendo en Buenos Aires. Así que temas de conversación no faltaron.

El primer día de caminata fue, como decirlo, “light”. Llegamos al kilómetro 82 de la ruta férrea en Piscacucho donde comienza el camino, luego de comprar algunas cosas para comer y unos palos para apoyarnos en la travesía. Caminamos por unas cinco horas, parando para almorzar. En esta etapa la vegetación es poco densa, mayormente árboles y plantas bajas típicas del clima del altiplano, con un tiempo templado y soleado.

El grupejo preparado para arrancar

Cruzando el río comenzaba la aventura

El lugar donde paramos a almorzar

Caballos, montañas y ruinas...

Una de las primeras construcciones Incas del camino: Patallacta

Llegamos al lugar de acampada frescos por la caminata tranquila (aunque últimos, nuestro estado físico era uno de los peores de todo el grupo), cenamos y dormimos temprano. El día siguiente sería duro. Doce kilómetros que implicarían cuatro horas de subida interminable, desde los casi 3.000 m.s.n.m hasta más de 4.200.

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