Nos fuimos a la goma!: Rompiendo el cascarón y las experiencias con los aviones

En el aeropuerto a la hora señalada...

Voy a caer en algo obvio: tomar la decisión de irse a la goma no es fácil. Dejar el trabajo, tu casa o departamento, tu familia, y tu rutina protectora menos que menos. No es algo que se resuelve de un día para el otro y, en nuestro caso, fueron meses de idas, vueltas, dudas, miedos, interrogantes, e incluso peleas. En esos meses, a pesar de todas esas dudas y miedos que daban vueltas en nuestras cabezas, las ganas de conocer el mundo seguían ahí, como un bichito que te carcome la conciencia cada vez que te levantás, te preparás para ir a trabajar, te bañás, te tomás el colectivo, comés, te vas a dormir, saludás a ese vecino que te cae mal… es decir, todo el tiempo. Estaba claro que los dos queríamos irnos a la goma, aunque llegamos a ese punto por caminos distintos. Por el lado de Vero, conocer Latinoamérica siempre había estado en sus planes. Incluso antes de que nos conociéramos. Solamente estaba esperando terminar la carrera de Contadora para poder empezar con su aventura. Por mi parte, irme de viaje fue algo que tenía latente en mi cerebro y mi corazón, pero nunca había contado con el valor suficiente para hacerlo. La realidad es que comencé a planteármelo seriamente después de dos acontecimientos importantes en mi vida: Uno, fue conocer a Vero y conocer sus ganas de viajar. No puedo negar que el primer impulso para “romper el cascarón” me lo dio ella. Pero aunque sus ganas despertaron a ese bichito del que les hablaba antes, eso no fue suficiente. Yo nunca había viajado como mochilero, incluso prácticamente ni siquiera había salido del país (Solo unas vacaciones en Uruguay y un día en Chile). Entonces la idea de irme a recorrer lugares con personas, culturas, historias, y orígenes distintos al mío básicamente me llamaba la atención, pero no tanto como para decir: “Papá, Mamá: Me voy a la goma….”. Entonces, ¿Qué me hizo agarrar la mochila y largarme a conocer el planeta? Bueno, fue el segundo acontecimiento, irme de vacaciones con un amigo. Y en realidad no fue el hecho de irme de vacaciones, sino el destino: Medio Oriente. Eran alrededor de 20 días que íbamos a pasar en Israel y alrededores, y yo de hebreo, árabe o cualquier idioma que se le parezca, menos diez. Así que de repente me encontraba en un país que queda al otro lado del planeta, viendo carteles e indicaciones que para mí eran puros garabatos, sin poder comunicarme (al menos decentemente) con nadie de por ahí, subiéndome a colectivos y trenes y sentir que se había abierto un portal a otra dimensión y estaba rodeado de seres humanos con los que no tenía absolutamente nada en común, comiendo cosas “raras”, viendo gente “rara”, descubriendo realidades con mis propios sentidos, asombrándome de la mismísima nada todo el tiempo… eso me encantó. Y me puso el cerebro patas para arriba. A partir de ese momento no hubo vuelta atrás,  volví a Buenos Aires y le dije a Vero que teníamos que irnos. Y en siete meses terminamos de arreglar nuestras cosas, ahorramos todo lo que pudimos, le dijimos chau chau a lo Chiqui Legrand a nuestros jefes, abrazamos fuerte a nuestros familiares, amigos, mascotas… y nos fuimos.

Compramos un vuelo a Salta capital que salía desde Aeroparque a las 11.20, el cuatro de octubre de 2011. O eso se suponía. Porque cuando llegamos al aeropuerto con nuestras mochilas cargadas, y nuestras almas expectantes, un cartelito que decía “cancelado” al lado de nuestro vuelo, nos ponía el freno a nuestra aventura. Dimos vueltas por ahí buscando alguna respuesta. Al principio nadie sabía nada (para variar), hasta que nos informaron que el vuelo iba a salir finalmente a las 18hs porque para el de las 11.20 no había tripulación Ja! No importaba, total teníamos todo el tiempo del mundo (mentira, ahí descubrí que siete horas en un aeropuerto pueden inducir al suicidio). Apenas se enteraron de esto, mi familia y amigos comenzaron a sugerir que yo llevaba la mala suerte a los vuelos (SOS YETA!, SOS YETA!….”sugerían”).  No puedo culparlos. Es que la vez que fui a Israel, pasó algo mucho peor. Casi se cae el avión. Sí sí, así como lo leen. El vuelo hacía escala en Frankfurt y salía de Ezeiza. Despegó sin problemas, pero después de una hora de vuelo, comenzó a fallar un motor, y tuvimos que aterrizar de emergencia otra vez en Buenos Aires. Aterrizó sin ningún problema, pero el vuelo salió, finalmente, dos días después (está claro que no me quedé dos días en el aeropuerto, no hubiese sobrevivido). Parece increíble no? Si no lo creen, tengo pruebas!….mi mala suerte salió en las noticias.
Volviendo a nuestra aventura, después de dos horas de vuelo y más de seis en aeroparque, a las 20.30 ya nos encontrábamos en Salta. El primer objetivo: conocer el norte argentino. Con dos mochilas cada uno, y el bichito que nos carcomía la cabeza sobrexcitado, salimos del aeropuerto salteño como pollito que rompe el cascarón a conocer un nuevo mundo. Finalmente señores, nos habíamos ido a la goma.

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9 Respuestas a “Nos fuimos a la goma!: Rompiendo el cascarón y las experiencias con los aviones”

  1. Jime dice:

    Hola Marqui, te felicito por el blog, tw y el fb. La verdad q los estoy siguiendo por todos lados. Los felicito! Me encanta!
    Besos!

  2. Laura dice:

    Que diseño!!!!!!!!!!ja! no quiero competencia cuando vuelvan! está buenisimo!

  3. Mateo dice:

    Como casi periodista que soy, debo decir que escribís bastante bien!. Es entretenido como lo contás. Puto.

  4. Gabriela dice:

    es genial el post!!! te cuento que estoy x irme a Francia x 6 meses y quizás algo más… comparto los sentimientos encontrados sobre viajar y se suma el señor estrés de completar los papeles en un mes para pedir la visa…

    es muy “graciosa” tu mala suerte con los aviones!!! espero no tener la misma jajaja

    un abrazo muy grande, muchas gracias x tu blog, me ha resuelto en 2 horas muchas dudas con las q habría perdido seguramente varios días!!! 🙂

    existos en tu próximo viaje si es q lo hay y si nos dejan salirrr jaja

    • Marcos dice:

      Gabriela gracias por el comentario!
      Ya estamos en nuestro próximo viaje: Nueva Zelanda 😀 desde hace un mes.
      Qué lindo Francia, tengo muchas ganas de conocer…estoy aprendiendo francés
      Saludos!

  5. Julieta dice:

    Muy bueno Marcos!! Un día decidí irme a la goma también, y ahora vivo la vida nómade con gran felicidad. Me encantaron los post que leí, sobre todo los del mar, hacia el mar de Brasil voy ahora 🙂 Si tenes ganas pasate por mi nuevo blog, estoy retomando esto de escribir en público y agarré el desafío creativo de tu amiga Maga de Caminomundos. Un gusto y a seguir rodando!

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