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La revelación de Tayrona

Tayrona

Gritos, autos, motos, puestos, comida, color, olor, humos, ruidos, saludos, bailes, música, pobreza, gritos, autos, mendigos, caos: ciudad. Ciudad colombiana. Ciudad colombiana costeña. Santa Marta.

-¿A qué vinimos acá, Vero?

-No sé, en algún lado teníamos que parar, para ir a Tayrona.

-¿Y Taganga?

-Vamos después, cuando nos contesten de Couchsurfing.

Salir de la mismísima nada de Cabo de la Vela, al mismísimo todo de Santa Marta se siente cómo un golpe duro en la cabeza. De esos que te borran algunas ideas. Que te dejan medio tonto. Tanto como para hacerte olvidar por qué se te había ocurrido ir ahí en primer lugar.

Me enamoré de Medellín

No puedo ni quiero ocultarlo: Medellín, es, por lejos, la gran ciudad que más me gustó de todo Latinoamérica. No sé qué fue. Si sus calles, sus alrededores, sus parques, la liberalidad de su gente o tal vez la combinación de la marginalidad característica de las ciudades latinoamericanas con lo cosmopolita de una urbe moderna. O todo eso junto. Lo cierto es que Medellín es una de las pocas ciudades en las que me animaría a vivir. Ni siquiera Buenos Aires llega a ese nivel en mi ranking de ciudades (el cual acabo de inventar Risa).

Llegamos a Medellín desde Salento y nos encontramos con Álvaro, quien nos hospedaría en su casa gracias a Couchsurfing. También podemos atribuir nuestro amor a la ciudad paisa al anfitrión que nos tocó. Los días que planeamos pasar en Medellín se multiplicaron por tres gracias a él. Conocer la ciudad con un guía paisa suma, y mucho.

Cali = July (o nuestra primera vez en Couchsurfing)

El viaje de regreso para Popayán desde Neiva fue, como suponíamos, una tortura. Ya era tarde en la ruta, así que comimos un queso y pan con aguapanela para engañar al estómago hasta llegar a destino.

La panela es una especie de extracto de jugo de caña de azúcar que se solidifica (no tengo foto, estuve mal ahí, pero imagínense un rectángulo del tamaño de un posavasos y del ancho de tres barras de chocolate marrón y duro), y se pone a hervir en agua para hacer la famosa aguapanela colombiana. Se puede tomar fría o caliente. A mí particularmente fría con mucho limón me encanta. 😀

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