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Pisco la bebida y Pisco la ciudad

Nuestro segundo día en Pisco nos encontró levantándonos tempranísimo porque a las 7.15 a.m. nos pasaban a buscar para ir a conocer las Islas Ballestas. Contratamos un tour, porque no quedó otra opción.  La excursión estaba bien, pero nos pareció sobrevaluada.

Machu Picchu Día IV: Describiendo lo indescriptible.

La desperté a Vero para ver como se sentía. No muy bien todavía, así que no fuimos a desayunar y la dejé dormir un poco más.

Los porteadores necesitaban desarmar la carpa, pero yo no quería despertarla nuevamente. Después de que nos insistieran varias veces para salir, Vero se levantó y fue hacia el comedor con uno de los guías. Yo me quedé juntando las cosas, mientras desarmaban la carpa sobre mi cabeza.

Machu Picchu Día III: Un desmayo y noche en vela (o el susto más grande de mi vida).

El tercer día suponíamos iba a ser más tranquilo. Nos levantamos temprano como siempre, después de una noche lluviosa, para seguir camino. A medida que dejábamos de lado la gran altura y nos ubicábamos en el medio de dos montañas, en el orden de los 2.000 metros de altura, el paisaje se transformaba.

Machu Picchu Día II: La subida sin fin y la lección Inca.

Tocó despertarse al alba. Caminamos unas horas para después desayunar. El día de hoy sería casi todo ascenso y el cansancio no se hizo esperar. La altura, para colmo, nos obligaba a respirar con dificultad.

Machu Picchu Día I: Comienzo bajo en calorías.

5.15 a.m. Despertador. Lo apagué y me levanté muy cansado. No había dormido prácticamente nada. La ansiedad y una fiesta cercana que implicó música a todo volumen durante la noche me jugaron en contra para conciliar el sueño. ¿Por qué la ansiedad? Bueno, es que ese día comenzaríamos una travesía a pie de cuatro jornadas para alcanzar la ciudad perdida de Machu Picchu.

El Titicaca según Perú

Nuestro segundo día en Puno, al borde del lago Titicaca en Perú (en realidad el primero porque llegamos el día anterior a la noche) fue tranquilo. Nos levantamos pensando que íbamos a hacer, y la mejor opción fue preguntarle al encargado del hostel. Teníamos pensado ir a una zona de construcciones funerarias que quedaban relativamente cerca. Existen dos yacimientos por ahí, Sillustiani y Cutimbo, que están a 40 y 20 km, respectivamente. Decidimos ir al que estaba más cerca, pero el encargado del hostel, amablemente se ocupó de pincharnos el globo.

Potosí, la ciudad más alta del mundo

Después de una larga excursión al salar de Uyuni, nos tocaba visitar una de las paradas obligatorias si viajas a Bolivia, la ciudad de Potosí. Nuestra visita se atrasó por un corte de ruta, no recuerdo el motivo ahora, pero nos decían los lugareños que suele haber cortes, por lo que no sería una excepción para nosotros.

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